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La escoliosis o desviación de la columna es una curvatura anormal de la columna vertebral en su recorrido por la espalda. La columna puede adoptar forma de “C” o de “S”, y antes de determinar el tratamiento a seguir, se debe saber qué tipo de escoliosis es la que padece el paciente.

La más común es la escoliosis idiopática, de la que no se sabe por qué se produce (se produce sin causa aparente). Suele tener más prevalencia en niños que no han alcanzado aún su madurez ósea y que, por la causa que sea, están desarrollando esta curvatura exagerada en su columna.

Las escoliosis menos comunes son las escoliosis congénitas (aparecen desde el nacimiento por una incorrecta formación de las costillas y la columna vertebral en el bebé), y las escoliosis de origen neuromuscular, que se producen por enfermedades como parálisis cerebral, polio y otras.

Ante la sospecha de una escoliosis, el fisioterapeuta primero debe valorar si se trata de una actitud escoliótica (frecuente en adolescentes) o de una verdadera escoliosis. Para ello realizará un examen físico de la columna vertebral del paciente, y le someterá al Test de Adams pidiéndole que incline el tronco hacia adelante. En esta posición es posible ver si existe una asimetría en las escápulas y una protuberancia lumbar, ambos síntomas característicos de la escoliosis.
Para determinar el diagnóstico de escoliosis, es imprescindible realizar una radiografía. En ella, se medirá el ángulo de Cobb que determina la desviación exacta de la columna, así como la rotación real de las vértebras y el estadio de maduración ósea en que se encuentra la columna. Las desviaciones inferiores a 10 grados no suelen tratarse como escoliosis.

Tratamiento de la escoliosis con fisioterapia

Antes de nada, hay que matizar que la escoliosis no desaparece. El fisioterapeuta puede trabajar con el paciente para la corrección de la curvatura y según el grado de desviación, la edad del paciente y por tanto la madurez ósea de su columna y la constancia en el trabajo del paciente, se pueden obtener resultados muy satisfactorios. Sin embargo, el paciente debe adquirir un compromiso con su postura: del trabajo que realice con constancia y para siempre, dependerá el estado de su columna. Es decir, si el paciente deja de trabajar, la desviación puede volver a producirse.

Existen distintas “escuelas” para el tratamiento de la escoliosis, pero una de las que mejor ha estudiado este problema es el Método Schroth. La fisioterapeuta alemana a la que debe su nombre creó el método en los años 20, basándose en la propiocepción (tomar conciencia de la propia postura y trabajar activamente en ella), la respiración dirigida a la facilitación de los ejercicios, y el fortalecimiento muscular.

Aunque las características del Método Schroth merecen una mención aparte, mencionar los puntos básicos con los que trabaja la corrección de la columna vertebral en casos de escoliosis: comienza trabajando con el autoestiramiento para deshacer las adherencias, liberar a la columna vertebral y elongarla. Continúa con ejercicios de propiocepción, ejercicios destinados a desrotar las vértebras que están anormalmente rotadas, y finalmente la estabilización de la postura mediante el fortalecimiento muscular del que hablábamos. Una espalda con músculos fuertes es capaz de liberar a la columna vertebral de parte del peso que soporta y ayuda a mantener una postura erguida.